La sepia puede difuminar su silueta contra un fondo marino. Su piel no solo cambia de color: los relieves aparecen o se desvanecen en su superficie. Lo que parecía suave puede volverse lleno de baches, ayudando a acercar su apariencia a la de un objeto irregular ubicado cerca.
En un estudio presentado en 2017, se observaron sepias con rocas de diferentes apariencias, algunas lisas y claras, las otras más ásperas y marmoladas. Los animales ajustaron sus patrones de piel y papilas gustativas. Algunas modificaciones ocurrieron sin contacto con la roca, lo que apoya un papel de información visual en esta adaptación.
Las papilas gustativas son estructuras vivas controladas por los músculos. La sepia no petrifica, y no se convierte literalmente en la roca que imita. Sin embargo, el efecto es más completo que un simple cambio de tono: al modificar simultáneamente sus colores y su superficie, hace que sea más difícil leer su cuerpo en la decoración.
Lo que sabemos
Cambios musculares en las papilas de la piel; ningún cambio en la roca sólida.
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Referencias consultadas el 11 de octubre de 2026. Las páginas enlazadas pueden estar en otro idioma.
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