Los ojos de los renos esconden una variación interior. Detrás de la retina hay una capa reflectante, el tapetum lucidum. Envía luz de vuelta a las células sensibles, dándoles una nueva posibilidad de capturarla. En los renos estudiados, este espejo interno cambia con las estaciones.
En verano, la luz que refleja se ve dorada. En invierno, se vuelve azul. Este cambio acompaña a una mayor sensibilidad en la oscuridad prolongada de las regiones árticas. No es un iris que se colorea como accesorio: la transformación se refiere a una estructura ubicada en la parte inferior del ojo y la forma en que interactúa con la luz.
Una explicación propuesta implica presión en el ojo, relacionada con la dilatación prolongada de la pupila. Las fibras de colágeno en el espejo se acercarían, alterando las longitudes de onda reflejadas. Este mecanismo sigue siendo una hipótesis explicativa. El hecho observado es sorprendente: el mismo animal tiene un reflejo ocular diferente entre el verano y el invierno.
Lo que sabemos
El mecanismo de presión sigue siendo una explicación propuesta.
Ir a la fuente
Referencias consultadas el 21 de septiembre de 2026. Las páginas enlazadas pueden estar en otro idioma.
Signaler une erreur ou apporter une précision


